jueves, 25 de junio de 2015

A tres capas de tu interior


"Las personas- como dice Verónica Roth en Divergente- son capas y capas de secretos. Crees que las conoces, que las entiendes, pero sus motivos están siempre ocultos, enterrados en sus corazones. Nunca las conocerás, pero a veces decides confiar en ellos" 
Y eso me hallo haciendo ahora. Tratando de pelar a la gente que conozco y, sobre todo, a la que entra nueva en mi vida. Es cierto que las personas somos pequeñas cebollas encapadas para afrontar la realidad, la cruda verdad. Es por eso el miedo de entregarnos a los demás, a dejar que nos descapeen, nos destapen y vean como somos en realidad. 



Como refleja V.Roth, yo creo que a pesar de los años nunca terminarás de encuadrar de alguien...No conocerás a alguien verdaderamente hasta que hayas llegado al interior de esa "cebollita" a capas. Cuando aprecies sus dones y defectos, y sepas que ella también sabe de los suyos.
Aun así, las personas destapadas y desnudas ante los ojos amigos se hacen enemigos, se alejan, o simplemente vuelve a cubrirse de sus capitas despojadas ante nuestra vista...






Somos cebollas tratando de ser capaces de encontrar a las personas indicadas para que sean capaces de "pelarnos" poco a poco, sin dolor, sin sufrir...el príncipe azul como lo llaman las princesitas, el rey de  las reinas, el vagabundo de la dama... 
Tan solo un minuto basta para arrancar la capita de la persona, los prejuicios. Malvados prejuicios que nos privan de conocer personas fantásticas...



Sin embargo, hay veces que las cebollitas también lloran por dolor; lloramos en verdad por habernos despojado de una capa de más ante alguien que no lo merecía y ha hecho daño en nuestra cubierta. 
Pero ¿qué pasa con las capitas que nos quitamos? Se las damos a las otras cebollitas para que creen un puente que nos aproxime a su interior, que nos interconecte de algún modo.







Y digo reflexionando, ya a modo de conclusión, si las personas somos capas y capas de secretos propios y de los demás...

 

 

 

 

 

 

¿No somos un poco todos el otro que nos mira con la mirada desnuda a nuestro interior?

 

 


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